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Un post diferente

por | Dic 16, 2022 | Leyendas de Chiloé | 2 Comentarios

Los últimos meses han sido intensos, tal vez más de lo acostumbrado. No solo por las dificultades en el tema laboral, por si no lo saben trabajo en un sector totalmente ajeno a la literatura y que es muy demandante en estas fechas, sino por otros proyectos que he estado trabajando en paralelo. Y son varios.

Nunca me había pasado que comience a olvidar algunas cosas o a pensar con lentitud. Culpo al exceso de actividades que además requerían distintos tipos de atención. También al cansancio acumulado de un año duro que pedía a gritos unas vacaciones y un cambio de aire que permita una renovación, al menos en lo espiritual.

Esta es la primera vez que escribo desde un lugar distinto al escritorio que arreglé en casa y que ha sido mi refugio y centro de operaciones el último tiempo. Me encuentro en Barcelona con mi familia comenzando un viaje por varias ciudades hermosas, cuidadosamente seleccionadas para disfrutar las fiestas de fin de año. Pero eso seguro será tema para otro post. Ahora les quiero hablar de lo que sucedió hace un par de semanas.

Uno de los principales proyectos que venía trabajando era el lanzamiento de mi primera novela, El Último Brujo: Raíces Profundas, de la que pueden encontrar más información en esta página. Después de su publicación a fines de agosto, estuve preparando este evento para que coincida también con el lanzamiento del libro en varias plataformas a nivel nacional (en Chile) con la ayuda de la editorial Aguja Literaria, quienes han sido acompañamiento importante en este proceso.

Nunca había organizado el lanzamiento de un libro, y para ser franco tampoco había asistido a uno. Si bien, durante la época que me dediqué a la actuación, debí preparar varias obras aplicando el ingenio y la creatividad, luchando con la falta de recursos y de experiencia, entendía que esto era algo totalmente diferente y requería otro tipo de esfuerzos para que todo saliera bien.

Varias ideas se me vinieron a la cabeza, algunas más disparatadas que otras, así que recurrí a quienes tienen más experiencia que yo. Tomé los cursos en línea de la plataforma MOLPE, que conocí gracias al Masterclass que hice con Ana González Duque durante el proceso de edición de mi novela, que se los recomiendo de todas maneras. Así como todo el material adicional que encontré en redes sociales que me ayudara a separar la paja del trigo.

Cuando me encontré con una idea más depurada de lo que quería hacer y tomé algunas decisiones al respecto, miré hacia atrás y me percaté que el barco ya había zarpado y no había forma de darle vuelta. Fue ahí cuando la duda y el miedo se presentaron como gigantescos témpanos de hielo obstruyendo mi carta de navegación.

¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Si sale mal? ¿Si no viene nadie? Preguntas de todo tipo comenzaron a dinamitar mis planes y mi confianza. Había solicitado un pendón con la figura de la portada, separadores con la imagen del libro, hasta magnéticos para el refrigerador. Mis copias de autor venían en camino. Solicité por Amazon cincuenta pañuelos rojos que pensaba regalar a los invitados, como alegoría a un pasaje de la historia. Cuando pensaba en todas esas cosas era inevitable verme solo, lápiz en mano, sentado frente a una mesa sin que nadie se acerqué siquiera a preguntar a que se debía tanto alboroto.

El momento mágico

Cuando te encuentras navegando en ese mar de incertidumbre es que suceden los milagros que como faros en la niebla te comienzan a encaminar de vuelta por la senda correcta. Quienes te quieren comienzan a hacerse partícipes del proyecto con ideas y entusiasmo; la familia primero, los amigos después. Como le escuché decir a David Lynch “hay que defender la idea y la intuición como herramienta número uno del ser humano”. Mi intuición me decía que debía tener fe. Lección número uno.

Escuché las recomendaciones de quienes tienen experiencia en esto. Lo conversé con quienes estaban más cerca, principalmente mi esposa que además fue el arquitecto de todo el evento. Fui lo suficientemente ambicioso para cubrir todos mis planes sin caer en los tentadores excesos que podrían haberme desviado del objetivo. Así que puse la pelota en el suelo y con la fe en el bolsillo, planifiqué. Lección número dos.

Así que comencé a imaginarme como sería ese día. Un lugar lleno de gente querida, disfrutando de un día cálido al aire libre, con alguna postal hermosa que enmarcase la escena. Muchos amigos riéndose, reencontrándose, conociéndose, emocionándose. Todos con los pañuelos rojos y sus copias de libro en la mano. Yo lo suficientemente ocupado en autografiarlas, acompañado de mi familia, leyendo algunos pasajes para compartir ideas y motivaciones. Y repetí esa imagen cada vez que podía y con alegría comencé a verla un poco más real. Con todo eso en la mente, soñé. Lección número tres.

El resto es historia. Acá les dejo un testimonio gráfico, ojalá lo disfruten tanto como yo. Lo titulo: Un día redondo, como me dijo Claudia.

Gracias a todos.

2 Comentarios

  1. Clau

    Sin duda el mejor momento mágico! Rodeado de familia y amigos que esperaban con ansias este hito! Felicidades por este primer lanzamiento que sin duda fue muy emotivo tanto para quien escribió como para quienes participamos de este día! Ahora solo les queda leer esta historia que parte de ella está reflejada en el video que compartieron (el significado del pañuelo rojo)
    Gracias por regalarnos este día tan especial para todos quienes estuvimos allí!!!

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  2. Amparo Velasco

    Qué tarde más espectacular!!! Todo se dio para disfrutar al máximo la experiencia: el cielo azul…. el mar de fondo….el sol… el cerro en Valparaiso… todo el momento se tiñó de esos colores. Momento especial….emotivo…lleno de mil sensaciones
    A mí en lo particular, me invadieron varias emociones … orgullo y felicidad…por ver realizado el sueño de un amigo… agradecimiento, por haber tenido la oportunidad de ver nacer este libro y cariño por sus personajes y lugares.
    Sin duda un gran momento.
    Gracias por invitarme a ser parte de él.

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